Hay un dicho, que dice: "Las alegrías nunca vienen solas"... pues no os sabría decir, lo que si sé es que las decepciones llegan una tras otra, acumulándose. Y quizás aunque muchas cosas no sean motivo de tal, dejan un vacío en el pecho que duele como una bala; porque cuando estas en lo más profundo de tu desesperación, un mínimo detalle que te saca una sonrisa, solo sirve para crearte una ilusión falsa.
Que te rompan la ilusión una vez vale, incluso tres como en mi caso. Pero boba de mi, pensé que aunque merecía la pena ir con pies de plomo, y pasito a pasito, la vida me empezaría a ir de cara.
"Nunca llovió que no parara" dicen, pues yo ya tengo el paraguas roto, solo me queda esperar a que termine de llover de verdad, intentaré estar a resguardo bajo techo, pero no pienso asomar la mano para sentir las gotas frías sobre mi piel. Esperaré a que alguien me ayude, y me avise de que por fin sale el sol.

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